Mecanismo de protección…
Entre los muchos rasgos diferentes que tiene Diadema, uno de los aspectos que se encuentran ya naturalizados para los habitantes es la herencia cultural europea, puesta de manifiesto sobre todo en cuestiones que tienen que ver con los arquitectónico y la planificación civil y urbana heredadas de la Shell.
Sin embargo, en ocasiones surgen otros tesoros intangibles que vienen manteniéndose de manera oral. Este es el caso de la siguiente creencia o superstición.
Si uno presta atención al caminar por las calles del barrio, podrá notar que en cada casa hay una especie de conífera o más popularmente llamada especie de pino. Si uno indaga un poco más podrá comprobar, que en aquellas casas que no hay este tipo de árboles en el jardín, antes hubo uno y fue sacado porque se secó, o se hizo demasiado grande.
Una noche mientras conversábamos con un vecino de este tema, me mencionó que no estaba seguro si el origen del cuento era inglés o irlandés, pero que hay una antigua tradición que dice que las coníferas son una especie de protección contra las brujas. Según cuenta, en la antigüedad se creía que uno podía ser visitado en cualquier momento por una bruja. A pesar de lo aterrador que podía ser la sensación de saber que alguna de ellas podía entrar en el hogar, había una solución para evitarlo. Se decía que las brujas tenían la obligación de, para poder entrar en una casa, contar el número exacto de puntas que poseía el pino que estuviera plantado en el jardín de esa casa. De esta forma mientras más grande y antiguo era el árbol, menos probabilidades habían de que una hechicera pudiera entrar en la casa.


Yo no digo que existan, pero que las hay….las hay.

















































